Te tendría que haber intuido el dia que rechazastes entre lineas la posibilidad de degustar mi negro interior pero el detalle no me pareció significamente así que no conté con la amenaza al acercarte, peligrosamente, a la cueva de mi cabecita y para cuando quise darme cuenta nos encontramos ya desafiándonos el uno al otro. Un reto en la puerta de un pais cercano, otro reto en una noche de verano con luna llena en el cristal y lo último, un bis en las altas montañas, lo que para mí siempre será uno de mis jueves, viernes, sábado y domingo de cielo.
Creo que hemos hemos hechizado sin querer a los trenes de la vida.- el de ida y el de vuelta - o almenos eso parece y ahora descubro que se duerme bien escuchando el latido de tu corazón que lo oigo aunque no lo parezca y duerma en la otra orilla de la cama siempre que puedo. Seguimos jugando la partida con cada mirada, de vez en cuando la hemos dejado a medias para ver cómo queda mi cuerpor desnudo sobre el tuyo y nos gustó tanto la combinación, que hemos terminado repitiendo vestuario hasta - al menos- suene la campana que indique el final del asalto. Lo jodido- los putos kilómetros que siempre ofertan condicionales - a todo aquel que en ese momento salga a tender la ropa. Nadie dijo que fuera fácil ganar y menos arriesgar.
¿sabes? tal vez para primavera tengas flores.
A falta de papel cerca en nuestros encuentros decidí anotar mis versos en los balcones de tu cuello y cada vez que te he visto los he nutrido con mis saliva.. si hay suerte un día nos nacen geranios.
