
A veces nos hace falta pintar las puertas de un color distinto al que tiene pero si de un color vivo que nos recuerde que no hemos agotado las vías respiratorias, que aún quedan lugares, sueños, dulces y caminos donde echar a correr antes de contar hasta diez.
No porque estés huyendo, no. Es sólo que necesitas desesperadamente un lugar en el que tomar carrerilla.