miércoles, 25 de octubre de 2006

Fresas


Hay dias en los que sentirse vivo puede resultar mucho más fácil que de costumbre.

Hay dias que escuchas los latidos de la otra persona aunque estáis a numerosos kilómetros de distancia.
Comprendes que la tarde de un miércoles de octubre que nace con veinticinco grados no se puede emplear en escuchar vaguedades, que es mejor caminar por la calle y guiñarle un ojo, al sol.

La verdad es que últimamente le doy nuevos significados a la expresión hacer tiempo. Prefiero que tardes veinte minutos en contarme algo que podrían contarsee en dos. Así puedo escucharte durante más tiempo

Tengo ganas de subir al tejado y notar el calor, mucho calor, y ver la vida más allá del mar de antenas.

Miro hacia atrás y descubro la cantidad de casualidades que tienen que ocurrir para que dos personas desconocidas lleguen a conocerse.